Alfabeto colérico
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El universo entero está compuesto de sistemas estelares. Para crearlos, la naturaleza sólo tiene cien cuerpos simples a su disposición. Pese al prodigioso partido que ella sabe sacar de sus recursos y a la cifra incalculable de combinaciones que permiten en su fecundidad, el resultado es necesariamente un número finito, como el de los propios elementos, y para llenar la extensión, la naturaleza debe repetir hasta el infinito cada una de sus combinaciones originales o tipos. Todo astro, sea cual fuere, existe un número infinito de veces en el tiempo y en el espacio, no solamente bajo uno de sus aspectos, sino tal como se encuentra en cada uno de los segundos de su duración, desde el nacimiento hasta la muerte… La Tierra es uno de esos astros. Cualquier ser humano es, por tanto, eterno en cada uno de los segundos de su existencia. Lo que escribo en este momento en el calabozo de Fourt Taureau lo he escrito y lo escribiré durante la eternidad, sobre una mesa, con una pluma, con estas ropas, en circunstancias completamente semejantes. Y así para todos… El número de nuestros sosias es infinito en el tiempo y en el espacio. En conciencia, no se puede exigir más. Estos sosias lo son en carne y hueso, e incluso en pantalón y gabán, en miriñaque y en moño. No son fantasmas, sino la actualidad eternizada. Y éste es, no obstante, un gran defecto: no hay progreso… Lo que llamamos progreso está encerrado entre cuatro paredes en cada tierra y de desvanece con ella. Siempre y en todas partes, en el campo terrestre, el mismo drama, la misma decoración, en el mismo angosto escenario, una humanidad ruidosa, engreída con su grandeza, creyéndose el universo y viviendo en su prisión como en una inmensidad, para hundirse enseguida con el globo que ha llevado con el más profundo desdén, el fardo de su orgullo. La misma monotonía, el mismo inmovilismo en los astros extranjeros. El universo se repite sin fin y piafa sin moverse del sitio. La eternidad representa imperturbablemente en el infinito las mismas funciones.
Francis Alÿs
Explosión - implosión - intellilence - desorden
 



Blanqui, L’Eternité par les astres, 1872
 
 
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